Hablar de experimentación en animales es un tema difÃcil de abordar debido a que uno se puede ver envuelto en sesgos con mucha facilidad. Por un lado están las entidades competentes para quienes el uso de animales en el desarrollo de productos es un requisito para la comercialización y por el otro lado están los grupos de protección animal para quienes es difÃcil aceptar que se hagan experimentos con animales. Tratando de no estar ni de un lado ni de otro, quiero compartir un poco de lo que se y he vivido al respecto.
Seguramente alguna vez uno ha recibido información sobre una que otra industria que es acusada porque en el desarrollo de sus productos se emplearon animales para experimentar, junto con el incentivo para que la población proteste contra esto y deje de comprar los productos de la industria “torturadora de animalesâ€?. Lo cierto es que, sea cual sea la empresa acusada, no es la única que emplea animales para la experimentación. Un requisito que las entidades competentes exigen a las industrias para poder comercializar aquellos productos destinados a ser usados o a estar en contacto con seres humanos, es cumplir con una fase preclÃnica que involucra experimentación en animales como hidras, pulgas de agua, ratones, ratas y algunas veces conejos, monos y perros beagle. Después de esta fase viene la fase clÃnica: la experimentación en humanos. Un producto nuevo que una industria determinada quiera sacar al mercado, tuvo que haber aprobado satisfactoriamente y presentado estos ensayos, por lo tanto para las industrias, la experimentación en animales es parte esencial de su investigación y debe contar con la aprobación de un comité de ética que vigile que los animales sean tratados bajo estrictas normas que disminuyan su sufrimiento.
Generalmente los animales usados para estos fines, son animales especiales, a los cuales se les debe dar un trato particular. Tanto es asÃ, que si alguien tuviera la oportunidad de “liberarâ€? alguno, el animal seguramente no sobrevivirÃa mucho tiempo sin los cuidados y el ambiente al los que esta acostumbrado estar.
Con el paso de los años, si se ha sentido una preocupación en el medio cientÃfico sobre el empleo de herramientas que permitan racionalizar e inclusive reemplazar el uso de animales, pero a no ser que la tecnologÃa traiga consigo un modelo preciso de robot animal o humano (y no digo que esto no pueda pasar!) con el que se puedan probar los productos con datos muy confiables, va a ser imposible reemplazar del todo a los animales en la investigación.
Ahora bien, si el hombre no se enfermara y no necesitara productos de aseo ni de belleza, los productos no existirÃan, por lo tanto no habrÃa necesidad de experimentar con animales. Pero en este mundo, difÃcil es que la gente no se enferme, difÃcil es también que crean en terapias alternativas a los medicamentos para aliviar sus dolencias, difÃcil es que la gente acepte oler como en verdad huele y difÃcil es (aunque el menos difÃcil de todos) que las personas dejen de usar maquillaje. Pero lo cierto es que en la vida real, la gente se enferma y muchas personas en el mundo dependen de un medicamento para tener una vida medianamente normal. Entonces, es real que los productos existen, es real que son productos hechos por humanos por lo tanto sujetos a errores, es real que no los van a probar directamente en humanos, es real que es muy cruel usar animales en experimentación, es real que las alternativas existentes no los reemplazan del todo, entonces, pienso que es decisión de cada cual tomar una actitud frente a esto, y ojala la actitud que tomen sea consecuente con lo que hacen.
Para quienes quieran informarse mas, aquà va la lista de recomendados: PETA (preguntas frecuentes sobre experimentación animal) FDA (pdf titulado “Manual del Centro para la investigación y evaluación de fármacosâ€? – recomendada: pagina 8 ) y GuÃa para el uso de animales en investigación de campo y en cautiverio, comisión de ética de la SAREM (Sociedad argentina para el estudio de los mamÃferos).
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cecilia esquivel Mayo 17th, 2007 at 1:34 am